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Autora: JIMENA MANCHOLA. Abril, 2021. 

Empezar la vida laboral significa en la mayoría de los casos sumar experiencia laboral y crecer profesionalmente. Algunos soñamos con alcanzar cargos gerenciales y tener equipos a cargo; creemos que hemos alcanzado el clímax laboral desconociendo completamente los sacrificios y retos que vienen inmersos en tan esperado rol. 

El líder asume una cantidad de responsabilidades infinitas, algunas muy satisfactorias y otras por desgracia muy frustrantes. 

¿Quién por ejemplo no recuerda haber dejado a su hijo enfermo y llegar a la oficina con la novedad de que alguno de sus colaboradores no llegó al trabajo y se excusó por la misma razón por la cual usted sí dejo medio corazón en casa?, o ¿quién por ejemplo en su rol de líder no ha dejado en muchas ocasiones los problemas personales afuera de la oficina para preocuparse y ocuparse de las dificultades personales de su equipo de trabajo?, ¿quién ha tenido equipos rebeldes que no están de acuerdo con las metas asignadas en la organización?, ¿quién ha “negociado” con sindicatos quienes en algunas ocasiones dejan la objetividad en el balcón  según su conveniencia?, o ¿quién por ejemplo ha tenido colaboradores con falta de compromiso o  con dificultades para trabajar en equipo?.  

Existen momentos como líder en los que pasas de héroe a villano en segundos, situaciones en las que te conviertes en un obstáculo para tus opositores, administras sin recursos, no puedes seleccionar a tu grupo de trabajo y sí por el contrario llevas a cuestas las consecuencias cuando los resultados no son los esperados. 

Por supuesto existen también sentimientos y resultados muy satisfactorios que compensan el arduo trabajo que trae consigo ser líder, pero mi reflexión hoy está enfocada en entender al líder, en reconocer que también es un ser humano y no un héroe, una persona con limitaciones propias y externas, con errores y aciertos, pero con las mismas ganas de crecer y trascender en las organizaciones, en los proyectos y en los retos. Dejemos de darle tanto palo a los líderes, la mayoría se esfuerza  por dar lo mejor, por cumplirle a sus jefes, a su equipo, a sus coequiperos, a los clientes internos o externos; en fin, ¡a toda una organización! 

Todos hemos dependido de alguien y seremos responsables de equipos, si todos ponemos de nuestra parte el resultado siempre invitara a lo mejor.

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